La tesis de Pedro Sánchez se ha convertido (la han convertido) en escenario privilegiado para el análisis lingüístico.
Dos consideraciones y una observación:

Dos consideraciones:

  1. El plagio es un delito. En consecuencia, los periodistas, al menos, podían disimular, guardar las formas y, tal y como hacen con los más horrendos crímenes, deberían utilizar un «presunto» delante de lo de plagio.
  2. Todos los programas de control de coincidencias que se usan en las más prestigiosas universidades del mundo, dicen que NO hay plagio (hoy vuelve a leerse parcialmente la opinión de alguien de Plagscan)

Una Observación:

Descartado el plagio. Sigue viva la sospecha de un «escribidor» por encargo. No lo sé. Pero mi colega J. M. Fradejas ha confrontado con stylo textos del tal Ocaña Orbis (que anda en lenguas) y la tesis de Sánchez. El resultado en la imagen.

Conclusión: Habrá que buscar en otra dirección. Plagio, no. Ocaña, tampoco.