Primera traducción al castellano del Ars amandi, de Ovidio, de la que hoy disponemos gracias al humor de Melchor de la Serna, fraile Benito, contemporáneo de Fray Luis de León, que gustaba entretener sus ocios conventuales alternando la escritura de sus propios versos, ciertamente procaces, con la traducción de un Ovidio prohibido en las escuelas de latinistas.
EDICIÓN IMPRESA EN PAPEL



